Cabreada, sí.
Y mucho, pero no con el mundo, sino conmigo misma, por no ser capaz de levantar cabeza. Por estar de bajón y no encontrar respiro ni siquiera en mis pequeños motores. Intento buscar justificación de mi estado de ánimo, en todo lo que llevo acumulado. Me cuesta hasta sonreir, y la gente que me conoce, sabe que eso es bastante raro en mí.
¿Dónde está esa persona positiva, que ánima hasta los muertos?. Estoy desganada, triste, irascible… Y lo peor es que no sé como cambiarlo. Tengo la sensación de estar sola a pesar de que me rodea un montón de gente.
Empecé a escribir esto como vía de escape, pero lo cierto es que tampoco sé muy bien que escribir…
En fin, malos tiempo para la lírica…
Esperemos que salga el sol.
Un saludo navegantes.