Su reflejo aún me ilumina. Aunque el color de la luz es distinto. Intenso, según las borrascas o anticiclones que inundan sus estancias, pero igual de reconfortante, cálido, y único.
Sigo mi camino, teniéndole ahí de algún modo, sintiéndole cerca algunas veces, otras un poco más lejos. Necesitándole siempre, como se necesitan las cosas que nos ilusionan cada día, luchando por ser cada día mejor persona, por aprender de lo errores, por no mirar atrás sin olvidar lo vivido.
Sigue ayudándome a poner un poco de color en lo cotidiano, a ser feliz al saber que él lo es… Porque otra cosa no, pero feliz…Ahora, es un rato.
Y disfruto compartiendo cada cosa, por pequeña o grande, por buena o mala. Me siento bien si puedo serle útil, si necesita que le escuche, si necesita gritar… Pero sin duda lo que más me llena, es sentirle exultante, pletórico, plenamente enamorado, y totalmente correspondido.
Quizás sea un bicho raro, por alegrarme tanto, por disfrutar tanto sintiéndole feliz. Puede que todos los kilómetros recorridos, las vivencias pasadas, la cantidad inmensa de recuerdos, las enormes meteduras de pata, y su genoridad al darme siempre una oportunidad más, tengan mucho que ver.
Creo que tardé mucho, y perdí mucho, pero aprendí. Le quiero un montón, es imposible dejar de hacerlo. Con él he vivido muchas cosas, que serán irrepetibles, pero puedo decir eh…que yo las viví, mejor dicho, que yo las sentí.
Y llegados a este punto de la película, puedo escribir con mayúsculas, sin duda alguna ES MI MEJOR AMIGO.
Ójala, el piense lo mismo.
Un saludo, navegantes.